Aprender a Conocer. El autor lo
expone como medio y fin, como el aprendizaje de comprender lo que nos rodea y
como una forma de hacerlo gozosa, motivadora y que vincula a los intereses de
la persona con la comprensión y el conocimiento de lo que experimenta y tiene a
su alrededor. Señala también que este conocimiento tiene dos vertientes: una
cultura general de la sociedad y su evolución y otra más especializada dirigida
a la proyección de cada uno de nosotros según nuestras motivaciones. Destaca la
importancia de la investigación y propone que se haga desde la cooperación. Profundiza
sobre el hecho de Aprender a Aprender subrayando aspectos como la memoria que
propone selectiva y asociativa, la atención que recomienda de percepción
abierta y de carácter provechoso y el pensamiento que indica desde su
perspectiva deductiva y también inductiva (concreción y abstracción). Por
último señala que la adquisición de conocimientos es un proceso sin fin que
permanece mientras se experimenta la vida.
Aprender a Hacer. Se plantea
Delors dos cuestiones: ¿Cómo enseñar a poner en práctica lo aprendido? y ¿Cómo
adaptar la enseñanza al nuevo mundo laboral?. Contextualiza el mundo laboral
desde la dualidad de trabajo sustituible por máquinas y la capacidad que
perseguimos de posibilitar empleo. Destaca que en la evolución de la sociedad
en la que vivimos la calificación profesional ha dejado paso a la adquisición
de competencias viendo al trabajador desde una perspectiva más humanizada e
integral, y desarrolla la idea de la necesidad de un/a trabajador/a que aúne
técnica con aptitud y capacidad interpersonal, poniendo énfasis en el sector de
los servicios. Y por último, formula su visión del trabajo en las economías en
desarrollo, recalcando la importancia en ellas, de la calificación social y
formación profesional, y el interés que tienen por modernizarse cara a un
futuro, resaltando el carácter de reto común entre las economías en desarrollo
y las desarrolladas de todo este proceso.
Aprender a Vivir juntos.
Comienza este aspecto hablando de la contradicción que se genera de querer
educar en la noviolencia, la resolución de conflictos y la interculturalidad y
a la vez exaltar como intereses generales el espíritu competitivo y el éxito
individual. Y expone dos orientaciones para afrontar esta cuestión: por un lado
Descubrir gradualmente al otro desde la diversidad, las semejanzas y la
interdependencia y desde la capacidad de empatía, y por otro lado Participar en
proyectos comunes que se caractericen por tener puntos de convergencia e
interés común.
Aprender a Ser. Creo que la
mejor manera de resumir este apartado es poniendo literalmente cual es el
principio fundamental de esta Comisión de la UNESCO:
“la educación debe contribuir al desarrollo
global de cada persona: cuerpo y mente, inteligencia, sensibilidad, sentido
estético, responsabilidad individual, espiritualidad. Todos los seres humanos
deben estar en condiciones, en particular gracias a la educación recibida en su
juventud, de dotarse de un pensamiento autónomo y crítico y de elaborar un
juicio propio, para determinar por si mismos qué deben hacer en las diferentes
circunstancias de la vida.”
Y dentro de este contexto remarca el peligro de
deshumanización a partir del hecho tecnológico, la importancia de la innovación
y cambio social y la necesidad de la creatividad y la imaginación como herramientas
para ello, lo fundante de las oportunidades y las experiencias a las que
tenemos o deberíamos tener acceso como personas y acaba expresando que todo
esto que se explica en el texto es un proceso que va del nacimiento hasta la
muerte y del conocimiento de uno mismo al de los demás.

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